Mujeres defensoras marcan el rumbo hacia un financiamiento con justicia socioambiental
Esta historia reúne experiencias de mujeres defensoras de América Latina que, con el apoyo de GAGGA, han fortalecido capacidades locales, tejido redes regionales e incidido en espacios de decisión para transformar el financiamiento climático y orientarlo hacia la justicia socioambiental y de género.
Esta historia explora:
Cuando el financiamiento climático se decide lejos de los territorios
Cómo se fortalecen capacidades, se tejen redes y se incide desde los territorios
Cómo se pasa de las acciones locales a la incidencia en espacios de poder regionales y globales
Por qué un financiamiento justo debe partir de los liderazgos comunitarios
Cuando el financiamiento climático se decide lejos de los territorios
La estructura y complejidad del ecosistema actual de financiamiento climático dificulta el acceso directo de comunidades locales y pueblos indígenas. Se prioriza a gobiernos nacionales, instituciones financieras y organismos multilaterales como intermediarios. Estos imponen procedimientos rígidos y prácticamente inalcanzables para las comunidades en los territorios.
Esta exclusión refleja la desconexión entre los espacios de toma de decisiones y los territorios que sufren con mayor intensidad los impactos de la crisis climática. Además, las comunidades afectadas no son consultadas sobre proyectos que perpetúan la dependencia de los combustibles fósiles y profundizan el extractivismo.
Como resultado, las organizaciones de base carecen de mecanismos de financiamiento directo, flexible y adecuado . Los flujos de financiamiento climático permanecen desconectados de los territorios y no reconocen ni valoran las acciones comunitarias en defensa de la naturaleza y la biodiversidad.
Las mujeres enfrentan de manera más severa las consecuencias de los eventos climáticos extremos. Sin embargo, esta realidad apenas es considerada en los proyectos de financiamiento climático, que solo en algunos casos ofrecen acceso limitado a mecanismos de compensación.
Cómo se fortalecen capacidades, se tejen redes y se incide desde los territorios
Desde 2019, el financiamiento de GAGGA ha fortalecido las acciones de comunidades locales en tres ejes: fortalecimiento de capacidades, incidencia en distintos niveles y generación de redes y alianzas.
Se desarrollaron dos rutas de aprendizaje con organizaciones de mujeres campesinas e indígenas de Bolivia, Paraguay y Argentina. En ellas se identificaron estrategias de incidencia vinculadas a la defensa de los derechos humanos y al acceso al agua como eje central de la justicia ambiental. Una de las principales capacidades adquiridas fue la construcción de cisternas para cosechar agua de lluvia.
En comunidades del Chaco paraguayo, cuatro comunidades construyeron cisternas para combatir la sequía y la contaminación del agua. Mujeres guaraníes y ayoreas lideraron la iniciativa y consiguieron el respaldo de autoridades locales, lo que permitió replicar el modelo. Hasta ahora, las comunidades han levantado cerca de 300 cisternas con diversos financiamientos- una clara muestra de la eficacia de apoyar iniciativas locales.
En 2021, con el apoyo de GAGGA/Both ENDS, nació la Escuela Feminista para la Acción Climática (EFAC), un espacio de formación e intercambio para defensoras de derechos humanos y ambientales. La EFAC consolidó una red de defensoras de diez países de América Latina. Más allá de la capacitación, impulsó la elaboración de propuestas, documentos de posicionamiento, piezas de comunicación y una agenda común de incidencia en espacios regionales y globales.
Estos resultados fueron posibles gracias al financiamiento flexible de GAGGA/Both ENDS, que brindó herramientas a organizaciones de base —mujeres campesinas e indígenas—para avanzar en sus objetivos, articulando saberes ancestrales con nuevos conocimientos adaptados a sus realidades.
Cómo se pasa de las acciones locales a la incidencia en espacios de poder regionales y globales
La experiencia acumulada en acciones locales y la necesidad de acceder a recursos con enfoque de justicia socioambiental abrieron oportunidades de incidencia en espacios de decisión regionales y globales. Desde 2022, con el apoyo financiero de GAGGA/Both ENDS, defensoras ambientales participaron en la COP2 y COP3 de Escazú (2022 y 2024), el 2º y 3º Foro de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos y Ambientales de América Latina y el Caribe (2023 y 2025), y la COP16 de Biodiversidad (2024).
En todos estos espacios, las lideresas demandaron la incorporación de la perspectiva de género, la participación efectiva de las mujeres en la toma de decisiones y el reconocimiento de los saberes ancestrales. Estos saberes son fundamentales para la defensa de la tierra, los territorios y la biodiversidad.
Durante el 2º Foro de Defensoras, la incidencia se centró en revisar el Plan de Acción Regional. Esto permitió incluir la situación de los pueblos indígenas y la perspectiva de género. En la COP16 de Biodiversidad se lograron avances significativos: se reconocieron los saberes tradicionales como custodios de la biodiversidad y se creó el Fondo de Cali, un mecanismo financiero para distribuir equitativamente los beneficios derivados del uso de información de secuencias digitales.
Estos logros destacan la importancia de la participación activa de las defensoras y marcan un cambio sustancial en cómo se percibe el rol de las organizaciones de base en la toma de decisiones dentro de espacios de poder.
Por qué un financiamiento justo debe partir de los liderazgos comunitarios
Nuestra experiencia demuestra que el modelo actual de financiamiento climático debe transformarse. Es necesario situar a las comunidades y sus liderazgos en el centro de la adjudicación e implementación de las subvenciones. Este cambio permitiría superar las barreras mencionadas en el punto 1 y garantizar que los recursos lleguen directamente a los territorios, reconociendo a los actores locales que acompañan y trabajan junto a organizaciones campesinas e indígenas.
El financiamiento climático debe sustentarse en el conocimiento ancestral y la experiencia de las mujeres que habitan los territorios. Ellas protegen la biodiversidad y desarrollan soluciones resilientes e innovadoras frente a la crisis climática.
Un financiamiento flexible, directo y plurianual que considere las necesidades y particularidades de las comunidades puede generar un impacto mayor y sostenible. Las iniciativas apoyadas por GAGGA/Both ENDS lo demuestran.
Este enfoque también fortalece el liderazgo de las mujeres en sus comunidades. Supera la histórica exclusión de los espacios de decisión y lleva sus voces a ámbitos de poder. Así contribuye a un financiamiento climático con justicia socioambiental y de género.
Se requiere financiamiento flexible, horizontal y transparente, alineado a estrategias locales y respetuoso de la cultura. Este financiamiento debe garantizar la defensa territorial, la soberanía alimentaria, los planes de adaptación y mitigación climática, las actividades productivas y la comercialización lideradas por mujeres, así como la atención a crisis derivadas de desastres naturales con enfoque de género.
Reconocer y apoyar las prácticas que llevan adelante las mujeres en los territorios frente a las falsas soluciones
Creemos que el financiamiento climático debe llegar a quienes cuidan la vida desde los territorios. Desde Plurales y el área de Fondo Socioambiental otorgamos pequeños fondos con este enfoque. En este video, una de las organizaciones beneficiarias comparte su experiencia.
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