Mujeres lideran la justicia en el financiamiento climático en Tanzania

Históricamente, el financiamiento climático ha dejado fuera a las mujeres, las comunidades rurales y las soluciones que nacen desde los territorios en Tanzania. Hoy, gracias a la organización feminista, mecanismos de rendición de cuentas y el trabajo directo con quienes toman decisiones, Women Action Towards Economic Development (WATED) está impulsando un cambio hacia un financiamiento más participativo, con enfoque de género y liderado localmente, demostrando que cuando la justicia está en el centro, las soluciones climáticas realmente funcionan.

Cuando el financiamiento climático excluye y financia falsas soluciones

En Tanzania, el financiamiento climático ha dejado durante años fuera a las mujeres, las comunidades de base y las zonas rurales. Las decisiones se han concentrado en pocos espacios, mientras los recursos se destinan a proyectos de gran escala y de carácter extractivo, presentados como “desarrollo” o “soluciones climáticas”. Para muchas mujeres, especialmente agricultoras a pequeña escala, pescadoras y defensoras ambientales, acceder a estos fondos es casi imposible. Los procesos son poco claros, excesivamente complejos y no consideran sus realidades.

La brecha es evidente: mientras las mujeres se organizan e impulsan soluciones desde sus territorios, el financiamiento sigue siendo inaccesible, desigual e injusto. Los recursos continúan apoyando falsas soluciones, dejando de lado las verdaderas prioridades de las comunidades.

Cómo las mujeres se organizaron para monitorear y recuperar el financiamiento

Con el apoyo de la Global Alliance for Green and Gender Action (GAGGA), WATED comenzó a transformar la forma en que se entiende el financiamiento climático en Tanzania, organizando a mujeres de base en colectivos para incidir, aprender y liderar. Se fortaleció su liderazgo para participar directamente en la toma de decisiones climáticas y se ampliaron sus conocimientos sobre justicia climática, derechos humanos y sistemas de financiamiento, en colaboración con organizaciones con experiencia en estos ámbitos.

Se crearon espacios para que mujeres de base (agricultoras, pescadoras, mineras a pequeña escala y jóvenes activistas) pudieran definir sus prioridades en materia de financiamiento climático. WATED impulsó diálogos con responsables de políticas públicas y participó en plataformas de debida diligencia en derechos humanos y medio ambiente, vinculando el financiamiento climático con la transparencia y la rendición de cuentas.

A nivel comunitario, WATED apoyó iniciativas de medios de vida como el proyecto de girasol en Migori, la producción de briquetas para cocina limpia en Mfuru e Ifakara, y la restauración de ecosistemas en Pangani. Estas iniciativas visibilizan soluciones lideradas por mujeres que requieren financiamiento directo y flexible.

Para reforzar la rendición de cuentas y poner en el centro las perspectivas de las mujeres, WATED introdujo la figura de las Monitoras de Género en su trabajo de incidencia. Estas lideresas comunitarias fueron capacitadas para hacer seguimiento, documentar y analizar la asignación de recursos climáticos, así como el cumplimiento de los compromisos de género. Con el tiempo, su rol se volvió clave dentro del proceso del Climate Finance Café, aportando evidencia desde los territorios a los diálogos nacionales. Su participación transformó este espacio en un foro basado en el monitoreo y la rendición de cuentas, asegurando que los compromisos se traduzcan en beneficios concretos para mujeres, jóvenes y grupos históricamente excluidos. Esta integración fortaleció la agenda del movimiento por la justicia climática como un esfuerzo colectivo, consolidando alianzas entre organizaciones de mujeres, defensoras de derechos humanos y actores de justicia ambiental en todo el país.

El Climate Finance Café se consolidó como una de las principales iniciativas de incidencia de WATED. Este espacio adapta marcos globales como el Programa de Trabajo de Lima sobre Género a los contextos nacionales, y reúne a autoridades gubernamentales, parlamentarios, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones de mujeres para analizar las barreras al financiamiento climático. A través de este diálogo, se garantiza que las voces de las mujeres de base influyan en los debates y decisiones nacionales sobre políticas y presupuestos.

El rol de GAGGA ha sido clave. Su financiamiento flexible ha permitido a WATED combinar incidencia con acción concreta, convocar a defensoras ambientales y de derechos humanos, y llevar las voces locales a espacios regionales y globales. Mediante el acompañamiento, el intercambio de estrategias y el apoyo sostenido, GAGGA ha contribuido a conectar las realidades territoriales con los debates nacionales e internacionales sobre justicia climática.

En este proceso, el Climate Finance Café se ha consolidado como una plataforma anual de diálogo que reúne a autoridades, parlamentarios, sociedad civil y organizaciones de mujeres. Este espacio permite analizar las barreras al financiamiento climático, adaptar marcos globales al contexto local y asegurar que las voces de las mujeres incidan en las decisiones públicas. Al vincular las realidades comunitarias con los debates nacionales y globales, WATED demuestra que el financiamiento climático puede ser más justo, participativo y efectivo.

Cómo pasaron de la participación simbólica al poder político

A nivel sistémico, la participación de las mujeres en la gobernanza climática ha dejado de ser simbólica. WATED ha incidido en los debates sobre género y clima en instituciones públicas y autoridades designadas, incluyendo la Oficina de la Vicepresidencia (VPO) y el Consejo Nacional de Gestión Ambiental (NEMC), y ha contribuido a la construcción de un Plan de Acción de Género que integra la justicia climática en la regulación ambiental. Hoy, las mujeres líderes ya no son vistas únicamente como “beneficiarias de proyectos”, sino como sujetas de derechos y actoras clave en la toma de decisiones sobre financiamiento climático.

El Climate Finance Café ha generado un espacio político para el diálogo directo entre organizaciones de derechos de las mujeres e instituciones nacionales como la Oficina de la Vicepresidencia y TAMISEMI. Estos intercambios han fortalecido la rendición de cuentas y la reflexión en políticas públicas, al tiempo que reconocen el papel fundamental de las mujeres en la acción climática.

A nivel comunitario, los avances también son visibles. Las mujeres están siendo incluidas, aunque aún no a la escala necesaria, pero se observa progreso. Los proyectos financiados a través de mecanismos como el GCF, el Adaptation Fund y el GEF muestran una mayor conciencia e intención de incorporar a las mujeres. El trabajo en coaliciones amplias ha permitido avanzar en temas como la seguridad de la tenencia y el acceso a la tierra para proyectos colectivos de medios de vida. Aunque el debate sobre justicia energética aún no está plenamente instalado, comienza a crecer la atención sobre el acceso a la energía mediante soluciones de cocina limpia y el fortalecimiento de la resiliencia frente a impactos climáticos, ámbitos en los que se están dando los primeros pasos hacia una agenda de justicia energética y sostenibilidad.

Su confianza para participar en espacios de incidencia también ha crecido: “Ya no somos solo receptoras. Somos lideresas que deciden cómo deben llegar los recursos a nuestras comunidades”.

La visibilidad de las soluciones lideradas desde los territorios ha cuestionado las dinámicas tradicionales del financiamiento, demostrando que las iniciativas impulsadas por mujeres, basadas en el cuidado de la tierra, los ecosistemas y las generaciones futuras, generan resultados más justos y sostenibles que los proyectos impuestos desde fuera. Desde WATED reconocen que aún queda mucho por hacer. Los resultados esperados todavía no se han alcanzado plenamente, ya que el cambio es un proceso en construcción.

Por qué no hay justicia climática sin las mujeres

Nuestra experiencia demuestra que el financiamiento climático solo puede ser justo cuando es accesible, liderado a nivel local y con enfoque de género. El trabajo de WATED evidencia que el financiamiento directo y flexible para organizaciones de mujeres puede impulsar cambios estructurales desde las comunidades.

El Climate Finance Café muestra cómo los diálogos entre actores locales y nacionales pueden conectarse con procesos internacionales como el Programa de Trabajo de Lima sobre Género de la CMNUCC. Las organizaciones de derechos de las mujeres que inciden a nivel nacional fortalecen los debates globales al aportar experiencias concretas de financiamiento con enfoque de género.

A nivel global, esto pone en evidencia la urgencia de pasar de los compromisos a la acción, y de abandonar soluciones a gran escala e inaccesibles en favor de enfoques centrados en las personas. Esta experiencia interpela a donantes y gobiernos a eliminar las barreras estructurales que excluyen a las mujeres de base y a priorizar sistemas participativos, transparentes y respetuosos de los derechos humanos.

Tanzania deja una lección clara: las promesas del financiamiento climático seguirán sin cumplirse si no se dirigen recursos hacia organizaciones lideradas por mujeres. Solo así el financiamiento climático podrá ser verdaderamente reparador, transformador y basado en la justicia.

Cómo redirigir el financiamiento climático hacia soluciones lideradas por mujeres

El financiamiento climático debe llegar directamente a organizaciones de base lideradas por mujeres, reconociendo su liderazgo en la construcción de soluciones reales y en el monitoreo de los recursos. Es fundamental dejar atrás enfoques que ignoran sus propuestas o que profundizan las desigualdades.

 
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