Mujeres lideran la restauración de tierras y la resiliencia climática en el este de Uganda
A través de la agroforestería, los bosques alimentarios y la acción colectiva, las mujeres enfrentan los impactos climáticos mientras restauran paisajes degradados y fortalecen sus comunidades. Al mismo tiempo, desafían las desigualdades estructurales que limitan su acceso a la tierra, los recursos y la toma de decisiones, demostrando que la acción climática no puede ser efectiva ni justa sin garantizar los derechos de las mujeres.
Esta historia explora:
Cuando las mujeres restauran la tierra pero no tienen derechos sobre ella
Cómo las mujeres restauran ecosistemas a partir de sus conocimientos y la silvicultura análoga
Cómo las mujeres recuperan la tierra, los medios de vida y la resiliencia climática
Por qué la restauración de la tierra sin derechos para las mujeres no es acción climática
Cómo apoyar a las mujeres que restauran la tierra y garantizar sus derechos
Cuando las mujeres restauran la tierra pero no tienen derechos sobre ella
Betty Bugosi Wodeya es una de las muchas mujeres ugandesas que están restaurando paisajes degradados mediante bosques alimentarios, agroforestería y prácticas sostenibles de manejo del suelo, a menudo con el apoyo de organizaciones aliadas y proyectos gubernamentales. Estos esfuerzos abordan la deforestación y la degradación ambiental, al tiempo que mejoran los ingresos familiares, la nutrición y el acceso a la educación y la salud.
Sin embargo, a pesar de su rol fundamental en la producción de alimentos, mujeres como Betty enfrentan barreras persistentes para acceder a la tierra, a recursos productivos, a una distribución equitativa de beneficios y a condiciones justas en la gestión de su carga de trabajo.
La organización Rural Development Media and Communication (RUDMEC), con financiamiento de Both ENDS (Países Bajos), trabaja junto a doce grupos de mujeres agricultoras en la zona del Monte Elgon para abordar estos desafíos. El objetivo es llegar a 500 hogares.
Cómo las mujeres restauran ecosistemas a partir de sus conocimientos y la silvicultura análoga
En los distritos de Sironko y Bulambuli, en el este de Uganda, las laderas del Monte Elgon se encuentran con llanuras que se extienden hasta los humedales de los ríos Sironko y Mpologoma, que desembocan en el lago Kyoga. En este territorio, las mujeres están restaurando sus tierras y compartiendo con sus comunidades los beneficios de cultivar especies arbóreas nativas.
Hace algunos años, las y los agricultores contaban con suelos fértiles y condiciones climáticas estables. Sin embargo, en las últimas dos décadas, las lluvias se han vuelto cada vez más irregulares. Las inundaciones frecuentes provocan el desborde de los ríos, destruyen viviendas y arrasan cultivos. Frente a este escenario, las mujeres se han organizado para plantar árboles nativos como una estrategia para proteger sus territorios del hambre y las inundaciones.
Las mujeres han adoptado la formación en bosques análogos (analog forests) como una experiencia transformadora, incorporando árboles nativos en sus hogares y sistemas productivos. No obstante, continúan enfrentando dificultades para acceder a recursos clave como la tierra y los bosques, base de sus medios de vida.
Durante una visita al proyecto en el subcondado de Buhugu, una de las zonas piloto con ocho grupos de mujeres, recogimos testimonios de participantes:
“Adquirí un conocimiento muy valioso a través de las capacitaciones y el aprendizaje entre agricultoras y agricultores en nuestra comunidad”, explica Jesca Nakayenze, concejala del subcondado. “Estas instancias nos han ayudado a enfrentar los efectos del cambio climático y reducir el impacto de las sequías prolongadas. Además, pude intercambiar experiencias y resolver muchas dudas visitando parcelas demostrativas”. Jesca agrega: “Desde mi rol, promoveré el acceso de las mujeres a la tierra dentro de sus hogares, para que puedan aplicar lo aprendido”.
Por su parte, Wodeya Andrew destaca la fortaleza de las mujeres, tomando como ejemplo a su esposa, Betty Bugosi Wodeya, quien transformó los ingresos del hogar al asumir la gestión de la finca y el ganado. Actualmente produce 50 litros de leche diarios, con los que financia la educación de sus cuatro hijos.
Patience Mugide, agricultora modelo y funcionaria agrícola, compartió su experiencia durante una visita a terreno, mostrando su bosque análogo junto al río Sironko, donde las crecidas erosionan constantemente el suelo. Subraya la importancia de plantar especies nativas para evitar la degradación.
Advierte que muchas prácticas agrícolas actuales, como cultivar hasta las orillas de los ríos, agravan la erosión y sedimentación de los cuerpos de agua, generando graves impactos, especialmente en temporada de lluvias.
Gracias a su experiencia técnica, Mugide ha identificado especies adecuadas para distintos sistemas productivos, combinando especies nativas y algunas exóticas con beneficios específicos. También señala la importancia de considerar el uso del suelo y los posibles conflictos, por ejemplo, al plantar árboles frutales en límites de terrenos.
Finalmente, enfatiza la necesidad de fortalecer el aprendizaje entre agricultoras y agricultores y ampliar las capacitaciones en cambio climático, justicia climática y derechos de las mujeres sobre la tierra y los recursos naturales. Señala además que la respuesta gubernamental sigue siendo insuficiente frente a estos desafíos.
Cómo las mujeres recuperan la tierra, los medios de vida y la resiliencia climática
En el distrito de Bulambuli, los grupos de mujeres solicitan más viveros para producir plantas. Farida Kakai, lideresa del grupo Nabbongo, señala: “Las mujeres no solo plantan árboles, plantan esperanza para las futuras generaciones”. Hace referencia a los últimos años marcados por sequías prolongadas, escasez de alimentos e inundaciones que han arrasado con la capa fértil del suelo. Subraya que la degradación del territorio no puede continuar y que las mujeres deben liderar los procesos de restauración con apoyo técnico.
Sarah Madanda, oficial ambiental del distrito, explica que los patrones de lluvia han cambiado drásticamente. Las estaciones ya no son predecibles y los eventos extremos son cada vez más frecuentes, afectando directamente los medios de vida de las comunidades.
Frente a este escenario, el gobierno y organizaciones de la sociedad civil han promovido la plantación de árboles nativos como una solución, destacando su resiliencia y beneficios ecológicos y sociales.
Por qué la restauración de la tierra sin derechos para las mujeres no es acción climática
Micheal Mwangale, especialista forestal de la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental (NEMA), explica que, aunque las especies nativas crecen más lentamente que las exóticas, ofrecen mayores beneficios a largo plazo: mejoran los suelos, fortalecen sistemas agroforestales, reducen la erosión y aportan múltiples usos.
Subraya que no se trata solo de plantar árboles, sino de comprender su rol en los ecosistemas y en la vida de las comunidades.
Sarah Kisolo, coordinadora del proyecto de bosques análogos de RUDMEC, destaca que en la región se han establecido viveros gestionados por mujeres y jóvenes, que entregan plantas gratuitamente para apoyar la restauración.
Estas iniciativas no solo responden a la crisis ambiental, sino que también contribuyen a fortalecer marcos normativos que garanticen el acceso de las mujeres a la tierra y a una distribución equitativa de los recursos naturales.
El trabajo de RUDMEC ha ganado reconocimiento local, involucrando a liderazgos comunitarios y escuelas. Muchas mujeres ya están transmitiendo estos conocimientos a sus hijas e hijos, asegurando la continuidad de estos procesos.
Cómo apoyar a las mujeres que restauran la tierra y garantizar sus derechos
Invertir en iniciativas de restauración lideradas por mujeres implica garantizar sus derechos sobre la tierra, ampliar su acceso a recursos productivos y asegurar su participación efectiva en la toma de decisiones climáticas y ambientales.
Cuando las mujeres tienen control sobre la tierra y poder en los procesos de gobernanza, las acciones de restauración son más efectivas, equitativas y sostenibles para toda la comunidad.
“Las mujeres no solo plantan árboles, plantan esperanza para las futuras generaciones”